caps moodoo equilibrio emocional

El equilibrio emocional se ha vuelto una prioridad para mí con los años. No porque antes no me importara, sino porque la vida me ha ido poniendo delante situaciones que me han obligado a escucharme más y a buscar formas reales de sostenerme mejor en el día a día.

Cuando Ringana habla de las caps Moodoo como serenidad, esa palabra conecta bastante con lo que yo buscaba en ese momento de mi vida: calma, claridad y la sensación de poder respirar hondo incluso cuando alrededor todo se mueve.

Un momento vital concreto

Si me sigues desde hace tiempo, sabrás que después de vivir más de tres años en Berlín volví a España con mis hijos. Fue una etapa intensa: exámenes, despedidas, cierre de una vida que había sido importante para nosotros y la logística emocional y práctica que supone una mudanza internacional.

Aunque por fuera todo parecía bajo control, por dentro estaba mucho más exigida de lo que me daba cuenta. Tenía la cabeza llena, dormía regular y sentía esa tensión constante que no siempre sabes explicar, pero que te acompaña todo el día.

Cómo las integré yo en mi rutina

En ese contexto empecé a tomar las caps Moodoo. No como una solución milagro, sino como un pequeño apoyo dentro de una rutina más amplia de autocuidado.

Las tomaba por la mañana, y algunos días también por la noche, dependiendo de cómo me sentía. No seguía una norma rígida. Simplemente observaba mi cuerpo y mi estado emocional.

Lo que noté, y esto es solo mi experiencia personal, fue una sensación de mayor calma. No desaparecieron los problemas ni los imprevistos, pero mi forma de afrontarlos cambió. Me sentía menos reactiva, con más claridad para tomar decisiones y con una especie de fondo de tranquilidad que antes no estaba.

Durante semanas especialmente intensas, me ayudaron a no sentirme desbordada. A seguir funcionando sin esa sensación de nudo constante en el pecho. Y eso, en un momento así, fue muy valioso para mí.

Integrarlas en una vida real

No soy constante por obligación, sino por necesidad. Hay épocas en las que las tomo a diario y otras en las que dejo de hacerlo porque siento que no las necesito. Para mí eso también forma parte del equilibrio: saber cuándo sí y cuándo no.

Las caps Moodoo se integraron en mi día a día de forma sencilla, sin añadir presión ni más tareas a una rutina que ya era suficientemente exigente.

Una reflexión final

Compartir esta experiencia no tiene que ver con recomendar ni convencer. Tiene que ver con contar lo que a mí me ha acompañado en un momento concreto de mi vida.

Cada cuerpo, cada contexto y cada etapa son diferentes. Yo solo puedo hablar desde lo que he vivido y desde cómo me he sentido.

Para mí, las caps Moodoo han sido un apoyo silencioso en una etapa de mucho movimiento. Un pequeño gesto diario que me ayudó a sostenerme con más calma mientras todo lo demás se recolocaba.

Eso es todo. Sin promesas y sin fórmulas universales. Solo experiencia personal.

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Te comparto también un directo que hice en Instagram con mi compañera Aida; ella es PNI y está especializada en salud integrativa.

Si te interesa más información sobre cómo es mi experiencia colaborando con Ringana, no dejes de leer esta información.